Cultura roomie

Mis papás son mis roomies

Publicado el: 26/04/2019

Porque quiero, porque puedo y porque se me da la gana…

Por Abril Mulato

La primera vez que pensé que lo mejor que podía hacer era independizarme eran las 5:00 de la mañana y acababa de caerme de la ventana de mi cuarto sobre el cofre de un carro. Había intentado entrar a mi casa sin que mis papás me escucharan después de tomarme “vario tequila” y evidentemente fracasé.

Con 19 años y un putazo en la cabeza que me dolió como dos semanas, me prometí terminar la carrera lo más pronto posible y conseguir un trabajo que me permitiera rentar un departamento para no volver a arriesgar mi vida de esa forma (LOL).

Después de cinco años lo logré. A los 24 años me mudé a un edificio que se encontraba en un lugar “de cuyo nombre no quiero acordarme”, junto a un canal de aguas negras y cuyas paredes estaban pintadas de color melón. Encima vivía con un roomie/pareja que era más gris que Gandalf “the grey” antes de enfrentarse a un balrog y bueno… todo mal.

En retrospectiva, mi salida de casa no suena ni remotamente agradable, pero no la hubiera retrasado ni un minuto más. Ya no podía. Sin embargo, hay quienes creen que no hay necesidad de forzar las cosas y que la salida del nido debe darse de manera natural, sin prisas y con calma.

Una encuesta realizada por Dada Room en 2018, señala que en México el 72% de los jóvenes cree que la edad ideal para independizarse es entre los 21 y 26 años, pero la media nacional está en 28 años 9 meses, es decir, en la víspera de sus 30 años de edad.

Sí, al parecer yo estaba desesperada, pero en mi defensa, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, en países como Suecia, Dinamarca o Finlandia, los jóvenes se independizan desde los 21 años. En otros como Alemania, Países Bajos o Francia los chicos salen de casa entre los 23 y lo 24 años de edad.

Entonces ¿cuáles son las razones por las que los mexicanos permanecen en casa tanto tiempo? Cuatro profesionistas entre los 27 y los 32 años nos platican por qué tomaron esa decisión y qué tan difícil es que tus roomies sean tus papás.

“Porque no he estado económicamente estable los últimos dos años”

Me llamo Luis, tengo 29 años, tengo una empresa de realidad virtual y vivo en Estado de México. Vivo con mis papás porque no he estado estable económicamente en los últimos 2 años. Apenas la empresa va creciendo entonces no puedo quebrar mis finanzas con un gasto recurrente mensual que en realidad no necesito.

Vivir con mis padres no es para nada difícil, son muy liberales y tengo una muy buena relación con ellos. Todo está perfecto y para mí no es incómodo, pero para mi novia sí. Muchas veces nos podemos llegar a sentir incómodos en la intimidad; de hecho a ella no le gusta quedarse a dormir aquí si ellos están.

Me quiero salir a finales de año porque la empresa ya es un poco más estable y puedo hacer planes con el ingreso que ya tenemos. Lo más probable es que sea a un departamento que tienen mis papás porque pagaría muy poco de renta y en mi situación económica sería lo más viable. Sin roomies.

La verdad es que mi vida en casa de mis papás es muy tranquila. No creo que cuando me mude cambie radicalmente porque casi no estoy en mi casa. Sin duda sería un cambio importante, pero no un giro de 180°.

“Porque estoy ahorrando para mi maestría”

Soy Andrea, tengo 26 años, trabajo en el sector energético como ingeniera y vivo en la Ciudad de México con mis papás porque con lo que me pagan no podría vivir sola y a la vez ahorrar para mi maestría.

Tengo la ventaja de tener una relación muy cercana con mis papás y eso hace que vivir con ellos sea sencillo. Pero el no haber salido de su casa aún a veces me genera la sensación de estar en una adolescencia prolongada y eso me causa ansiedad.

Sí tengo planes de salirme de la casa, de hecho pienso irme al extranjero a estudiar la maestría. Si pudiera hacerlo en este momento o en un futuro cercano me iría a vivir con roomies o con mi novio.

Creo que mi vida sería diferente, en gran parte porque me sentiría más independiente y sin tanta ansiedad.

“Porque es muy cómodo”

Mi nombre es Adriel, tengo 32 años, soy un godinez que trabaja de 9 a 6 y vivo con mi mamá en Estado de México. Lo hago por comodidad principalmente y no me genera ningún problema porque mi mamá y yo parecemos roomies.

La convivencia es buena y tranquila porque regularmente no estoy en casa. Tal vez la única situación incómoda es cuando quiero llevar a la novia a “ver Netflix a la casa” o cuando hay fricciones porque no aviso en dónde estoy o porque no llego. Al final mi madre dice que hay reglas y que se tienen que respetar.

Aunque estoy muy cómodo, me interesa mucho mudarme y ya estoy ajustando mis finanzas para irme a vivir fuera, pero solo lo hago para vivir esa experiencia no porque esté harto. De hacerlo me gustaría mudarme con roomies, porque creo que es algo que sin duda te hace madurar.

“Porque estoy ahorrando para construir mi casa”

Me llamo Fernando, soy periodista, tengo 31 años y vivo con mis padres en la Ciudad de México para ahorrar dinero.

En realidad no es difícil. Tanto ellos como yo respetamos el espacio personal, que de por sí es poco. Además, como todos salimos a trabajar diario y tenemos varias ocupaciones los fines de semana, casi no nunca estamos juntos en la casa.

Quizá lo más incómodo de vivir con ellos es la falta de espacio, la lejanía y el transporte para desplazarme a otros puntos de la ciudad. Sin embargo, aun contemplando ese gasto, me resulta más barato que pagar una renta.

Me gustaría vivir fuera de casa de mis padres y aunque no descarto juntarme con roomies, siempre he pensado que primero preferiría estar solo. Actualmente estoy ahorrando para construir mi propio lugar y eventualmente ocuparlo, o bien, si necesito mudarme a otro sitio, rentarlo.

No sé si salirme de mi casa implique un cambio de vida radical, pero sí sería un cambio de rutina.