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¿Tu mamá fue más feliz cuando te fuiste de casa?

Publicado el: 17/10/2019

Un estudio asegura que los padres cuyos hijos se han ido de casa presentan menos signos de depresión. Tsss…

Por: Abril Mulato

Hace poquito me topé con una nota que decía que los hijos hacen más felices a sus padres cuando se van de casa y la neta no me la creí. No es que yo fuera la hija ejemplar y que mis padres se hayan deprimido cuando me fui, pero así como para que los haya hecho muy felices mi partida pues no sé.

El día que yo me fui empaqué mis 10 trapos en maletas, agarré a Tito –mi perro– y me fui a vivir al depa color melón del que ya les platiqué una vez. Mi mamá puso cara de corchete y creo que lloró poquito y mi papá dijo que me llevara el coche e hizo: “MMmm” cuando me despedí. Cuando yo llegué al estacionamiento de la privada esa horrible, me puse a llorar como pendeja y mi hermana se cagó de la risa de mí.

El otro día me puse a pensar que jamás le pregunté a mi mamá cómo se sintió el día que me fui y a mi papá “MMmm”, menos. Un estudio que realizó la Universidad Heidelberg reportó que los padres cuyos hijos se han ido de casa presentan menos signos de depresión y altos índices de satisfacción.

Para realizar la investigación se analizaron datos de una encuesta europea que preguntó a 55,000 personas de entre 50 y 70 años sobre su bienestar emocional. Los resultados señalaron que los padres de nidos vacíos tenían entre un 5% y un 6% más de probabilidades de informar que eran muy felices que aquellos con niños que todavía estaban en casa.

A mí me da mucha pena con los científicos alemanes que realizaron este estudio, pero pero creo que la clave aquí está en entender esta parte “encuesta europea”. Estos números no aplican para los papás o mamás mexicanos…¿o sí?

Para quitarme la espinita le pregunté a cinco mamás bien mexas. (Los papás aún no han contestado nuestro Whatsapp. Classic.) sobre lo que sintieron cuando sus chavos les dejaron la casa sola.

Si son felices solo te queda desear que les vaya bien

Me llamo Angélica y tengo 63 años. Una de mis tres hijas se fue a los 24 años. Recuerdo que un buen día me dijo: “Me voy a vivir sola” y se fue, así sin más. Yo me sentí muy triste porque al final del día tu vida cambia, pero después te acostumbras a su ausencia. Te das cuenta que ya les llego su tiempo de volar y que tienen probar sus propias alas.

No sé si eres más feliz cuando se van, creo que más bien te das cuenta de que la vida les va a enseñar cosas que tú no puedes hacerles entender. Si son felices, pues solo te queda desear que les vaya bien.

De vivir con mi hija extraño sus ocurrencias y su risa, pero no extraño para nada los corajes que me hacía pegar y las desveladas que me metía porque no llegaba a la hora convenida.

Ahora soy más independiente

Mi nombre es Adriana, tengo 52 años y mi hija se fue de casa aproximadamente a los 26 años y medio. El días que nos dio la noticia nos invitó a cenar a su papá y a mi y nos dijo que en 15 días le entregaban las llaves de un depa y se iba a vivir sola.

En ese momento sentí tristeza y alegría a la vez y claro que mi vida cambio. Ahora soy más independiente y no tengo que atender a nadie. Yo creo que los hijos se deben ir de casa un año después de terminar la carrera. Entre los 24 y los 26 años, cuando ya sean capaces de mantenerse económicamente y ser responsable de ellos mismos.

De mi hija extraño mucho la compañía, pero ni de broma extraño atenderla y esperarla mientras estaba de fiesta.

La extraño a la hora de la comida, en la noche, siempre

Soy Analilia, tengo 62 y mi primer hija se fue de casa a los 24 años a estudiar una maestría. Nos dijo que la habían aceptado en la Salle en Barcelona y no pude sentirme triste, me dio mucho gusto. Mi vida cambió radicalmente, era la primer hija que se iba y como en la familia estábamos acostumbrados a ir a todos lados juntos fue difícil.

Aunque ya pasó mucho tiempo de que se fue de casa sigo extrañándola. La extraño a la hora de la comida, en la noche cuando regresaba de trabajar, cuando vamos a comer tacos. Siempre.

Si la veo feliz estoy tranquila

Mi nombre es Victoria Irma, tengo 66 años y mi hija se salió de casa a los 29 años. Me dijo:

“Mamá ¿te gustaría que me casara o que me fuera a vivir con mi novio?”. Yo le dije que lo que la hiciera feliz, que finalmente iba a vivir su plan de vida, no el plan de vida que yo quisiera para ella. Sentí tranquilidad al ver lo feliz que estaba.

Sí, mi vida cambió. Ahora no tenía que preocuparme por que llegara a mi casa sana y salva. Pero me preocupaba que llegara bien a su casa. No estoy muy de acuerdo en  que eres más feliz cuando se van. Todo depende. Si la veo feliz estoy tranquila. De mi hija extraño ver su carita todos los días, las grandes pláticas en su cuarto o en el mío. Hasta su desmadre en su cuarto LOL. ¿Qué no extraño ni de broma? Tal vez verla llorar por algún novio cabrón.

Cada quien en su casa y Dios en la de todos

Tengo 74 años y me llamo Maria del Carmen. Mi primer hijo se salió  de casa a los 24 años

porque se casó y sentí mucha satisfacción. Siempre he pensado que lo mejor que puedes hacer es abrazarlos, besarlos y dejarlos volar. La vida cambia día a día y si es para evolución se trata de un deber cumplido. No es egoísmo y te duele cuando tienen traspiés, pero es ya su compromiso. Apoyar sí, resolverles, no.

Cada quien en su casa y Dios en la de todos. No hay edad ideal para irse de casa de los papás, pues cada caso es diferente, pero en condiciones normales, alrededor de 23/24 es buena opción

Después de casi 30 años de su salida, pues prácticamente no extraño nada. Añoro su atención y su cariño, pero ya me acostumbré a estar sin él.

Para nada extraño los enojos por no limpiar a sus mascotas o sus llegadas no tarde, o más bien tempranito.

De mi hijo extraño todo 

Mi nombre es Lizbeth y tengo 51 años. Mi hijo se salió de la casa a los 22 años cuando estaba estudiando la carrera. Recuerdo que platicaba conmigo lo cansado que era ir y venir a la Universidad todos los días y por eso convencí a mi esposo que lo dejáramos vivir más cerca de la escuela.

Cuando se fue sentí mucha tristeza, pues ya lo no lo veía diario y por supuesto que mi vida cambió. Todos los días era muy triste ver su habitación vacía, pero cuando los hijos salen de casa para iniciar una nueva etapa de sus vidas y comienzas como padre a verlos volar con sus propias alas es muy satisfactorio. Yo creo que la edad ideal para irse de casa es cuando están capacitados para hacerlo.

De mi hijo extraño todo. Su plática, su olor, su alegría, su amor…Siempre extrañaré a mi hijo, tal y como es.

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